¿Qué es la Terapia Comunitaria Integrativa (TCI)?

Es una herramienta de intervención psicosocial creada en Brasil hace más de 30 años en la Facultad de Medicina de la Universidad Federal de Ceará, bajo la dirección del siquiatra y antropólogo Dr. Adalberto Barreto. Mediante el fortalecimiento de los vínculos sociales, la Terapia Comunitaria impacta en la disminución del sufrimiento mental, en la reducción del estrés y los conflictos, las dependencias y la violencia en las personas y comunidades. Asimismo, ha tenido un impacto directo en los servicios primarios de salud en la disminución de atenciones y tratamientos asociados a sintomatología de depresión, ansiedad y estrés. Con ello, ha facilitado que estos recursos sean destinados al tratamiento de patologías específicas.

A raíz de esto, la Terapia Comunitaria ha sido declarada política pública de salud en varios estados de Brasil, y es uno de los métodos de intervención psicosocial avanzada incorporados al Sistema Único de Salud, SUS.

En Chile,  la TCI  es promovida desde hace más de 5 años bajo el nombre de "Círculos de Escucha". En el año 2016 Corporación Escuchar implementa un proyecto piloto de formación de terapeutas en la comuna de Recoleta, con financiamiento del Ministerio de Salud,  con el nombre de "Círculos Comunitarios".

¿En qué consiste la TCI?

El método consiste en reuniones grupales periódicas en que las personas comparten sus sufrimientos: lo que les quita el sueño, sus angustias y preocupaciones, y también de sus alegrías y victorias.

 

Se realizan con la conducción de un equipo de dos o tres Terapeutas Comunitarios, que pone las reglas de conversación: hacer silencio, hablar en primera persona, no dar consejos ni juzgar, entre otras. Estas permiten un diálogo en que cada persona puede tomar conciencia de los recursos que posee, incluyendo al grupo como contenedor. La aplicación de la metodología tiene una estructura específica que, al seguirla con rigor, logra los resultados deseados: aliviar el sufrimiento específico; tomar conciencia de los propios recursos, incluyendo al grupo; fortalecer la autoestima, responsabilidad y autonomía personal y grupal; generar empatía, confianza y construir redes comunitarias.

 

En este espacio, los Terapeutas conducen desde una posición de horizontalidad, no de expertos, posición que se adquiere mediante un proceso de formación y certificación.

Objetivos de la TCI

  • Acoger el sufrimiento cotidiano generado por situaciones estresantes en un espacio de respeto, confianza y aceptación mutua.

  • Reflexionar sobre el sufrimiento a partir de la experiencia personal, para identificar las emociones asociadas y sus orígenes, para digerirlas y evitar una recurrencia que las transforme en riesgos para la salud.

  • Compartir experiencias que muestren una diversidad de caminos de solución, y derivar a otras instancias a quienes lo requieran.

  • Promover la salud mediante la actitud positiva y protagonista en la persona, la familia y la comunidad.

  • Valorizar y reforzar el rol de la persona, la familia y su red de vínculos, y revelar valores y potencialidades que los tornan más autónomos y menos dependientes.

  • Favorecer el desarrollo de las comunidades, a través de prevenir y compartir las situaciones de exclusión de personas y familias, y de restaurar los vínculos sociales y afectivos.

Pilares téoricos de la TCI 

La metodología de la Terapia Comunitaria Integrativa (TCI, nombre original del método) comparte principios del Pensamiento Sistémico, de la Pragmática de la Teoría de la Comunicación Humana de Watzlawick, de la Antropología Cultural, la Resiliencia de Boris Cyrulnik y de la Pedagogía de Paulo Freire.

La TCI parte de la Resiliencia como principio básico, que permite incluir una visión del mundo que acepta como fuente de aprendizaje las carencias y sufrimientos de la persona, los que se transforman en competencias y saberes que llevan a acciones reparadoras de otros sufrimientos. El dolor se transforma en fuente de competencias sanadoras. Promueve el ver más allá de la carencia para resaltar la destreza, la competencia y los recursos personales.

Del Pensamiento Sistémico toma a la comunidad y la familia como sistemas humanos complejos. Una comunidad y familia, vista con esta óptica, implica pensarla como una malla de interrelaciones dinámicas de sus componentes, que organizan un todo, que tienen un funcionamiento propio con un fin determinado y que se dan en un contexto determinado.  El contexto resulta de un proceso histórico y cultural que involucra la economía, la educación, la política, las relaciones sociales, entre otros.  Utiliza como clave la causalidad circular y que el todo es más que la suma de sus partes.

De la Pragmática de la Comunicación Humana toma sus axiomas como reglas básicas.

De la Antropología Cultural toma elementos de análisis que permiten comprender los orígenes de los diferentes asentamientos humanos. Estos se remontan a los encuentros de diferentes culturas, donde al inicio hubo choques traumáticos y que, posteriormente, a lo largo de la historia, se han ido transformando y tomando elementos de cada cultura, amalgamándose en una nueva forma de estar en el mundo. El mérito y el desafío es saber convivir con las diferencias. La sanidad pasa por el rescate de las raíces y valores culturales que dan al ser humano el valor y sentido de pertenencia.

De la Pedagogía de Paulo Freire, la TCI toma los conceptos de que enseñar es un ejercicio de reciprocidad, de diálogo, de intercambio. El aprendizaje es efectivo cuando la persona relaciona los contenidos con su realidad y ésta pasa a ser la explicitación de los nuevos saberes. Paulo Freire afirma que no hay maestro sin educandos, que quien enseña, aprende, y que toda educación que sólo pretende enseñar, es un acto de dominación. Es necesario que exista respeto por los saberes del educando.

Algunos link relacionados con TCI:

 

Corporación Escuchar - Santiago de Chile 

Mail de contacto: corporacion.escuchar@gmail.com  

Teléfono y whatsApp: +56 9 9452 3415   -   +56 9 9821 8311